Ella
Me gusta el sonido de su voz tímida y cómo sus palabras se dejan entrever, se despliegan en sus labios y se evaporan cuando despegan sin firmeza. Sus mejillas se sonrojan y queda envuelta en una ráfaga de misterio que me atrapa a mí también. Me gusta cuando, en el vacío, su mirada se vuelve cálida y ella se convierte en reto. Camina serena y se muestra secreta mientras yo trato de descubrirla, leerla y comprenderla. Siempre que la observo atentamente me doy cuenta de pequeños detalles que no había percibido y que la hacen más bella. Entonces yo me alegro de no conocerme demasiado porque no encuentro motivos para no amarla.
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